México electrifica su producción automotriz

Por: Verónica Alcántara, periodista de Reportero Industrial

La electrificación de vehículos parece acelerarse y la cadena de suministros en México se ha empezado a reconvertir para hacer frente a las nuevas necesidades de la industria.

El año inició con la instalación del Grupo de Trabajo México-Estados Unidos para la Electrificación del Transporte, encabezado por la Secretaría de Relaciones Exteriores de México y la Universidad de California.

El objetivo de este grupo es crear un mapa de ruta para la transición hacia la electromovilidad, con enfoque en cinco ejes: innovación, capital humano, desarrollo de proveedores, desarrollo de infraestructura y estructuras de gobernanza.

Este mapa de ruta binacional proporcionará un diagnóstico sobre el sector automotriz de ambos países y sus oportunidades hacia la transición eléctrica. En este esfuerzo se contará con la participación de actores relevantes de la industria, academia y gobierno.

Mónica Duhem, titular de la Unidad de Inteligencia Económica Global de la Secretaría de Economía (SE), destacó que aunque México sólo representa 2.8% del mercado automotriz global, juega un papel importante en esta industria y en la transición eléctrica.

“Tenemos que trabajar para que México sea un jugador relevante en la industria de autos eléctricos (…) es fundamental prepararnos hoy y ser un jugador importante en la exportación en este mercado que se estima va a crecer ocho veces para 2050”, dijo la funcionaria en el evento.

Además, la SE en conjunto con la Secretaría de Educación Pública (SEP) y el Colegio Nacional de Educación Profesional Técnica (Conalep) están en proceso de diseñar programas educativos encaminados a preparar técnicos en electromovilidad.

Todavía no están claros los alcances del este grupo de trabajo, pero lo que sí es un hecho es que el gobierno de Joe Biden tiene especial interés en impulsar la electromovilidad con fuertes incentivos para la compra de vehículos eléctricos.

El propio gobierno de California, que forma parte del Grupo de Trabajo, invertirá USD 10,000 millones para acelerar el cambio hacia el transporte de emisiones cero para 2035.

Así que cualquier cambio en el mercado automotriz estadounidense pone en alerta a México, sexto productor de autos ligeros a nivel mundial, cuyas exportaciones casi en su totalidad van a Estados Unidos.

Valor agregado automotriz: La producción de autos eléctricos cambia el balance en el valor que aportan a las armadoras, proveedores de componentes y materias primas al vehículo, en comparación con la cadena de vehículos con motores de combustión interna.

Inversiones en electrificación

Pero las empresas, al menos las grandes, no esperarán a tener un mapa de ruta. En los primeros días del año, los gobiernos de Coahuila y Tamaulipas en el norte del país, han informado de la eminente llegada de nuevas inversiones concretamente para la producción de autopartes para vehículos eléctricos.

Actualmente, al menos una decena de proveedores ubicados en Tamaulipas están suministrando componentes a la planta de Tesla en Texas, y al parecer hay interés de otros proveedores por establecerse en esa zona.

En 2018, Ford México anunció la reconversión de su planta de Cuautitlán Izcalli, Estado de México, para la producción de su primer vehículo totalmente eléctrico. El Mustang Mach-E se empezó a producir a finales de 2020 en la planta mexicana para exportación a Estados Unidos y Europa.

En la presentación del Grupo de Trabajo binacional, Luz Elena del Castillo, presidenta y CEO de Ford México, anunció que la compañía ya está planeando ampliar considerablemente la capacidad de producción de este vehículo ante la demanda que ha tenido.

General Motors de México también hizo la reconversión de su complejo de manufactura en Ramos Arizpe, Coahuila, para la producción de motores eléctricos desde septiembre de 2021. Además, iniciará ahí la fabricación de vehículos totalmente eléctricos (VE’s) en 2023.

Pero también se han dado otras inversiones en este segmento. La alemana Next.e.Go Mobile en alianza con Questum, filial de la mexicana Quimmco Autopartes y Maquinados, construirán una microfábrica para la producción de autos eléctricos tanto para el mercado nacional como de exportación.

Marcas mexicanas como Zacua y LM&TH ya están vendiendo en el país sus vehículos eléctricos para movilidad urbana y comercial, respectivamente. Ambas cuentan con plantas de ensamble en Puebla, México.

En el segmento de vehículos comerciales, sin duda, Moldex, filial de Grupo Bimbo, lleva una gran ventaja. Desde 2012 está fabricando vehículos eléctricos de carga ligera y actualmente trabaja en sociedad con Giant Motors, otro actor relevante en la producción de vehículos de carga eléctricos.

Entre los más recientes, el año 2022 inició con el anunció de inversión de Link Ev Electric Vehicles, filial de Citizens Resources, para la construcción de una planta en Puebla para ensamblar camiones y autobuses eléctricos. Su capacidad de producción será de 1,200 unidades anuales, con miras a alcanzar 10,000 vehículos por año.

Tendencias de la industria apoyan una mayor penetración del aluminio. Fuente: Fundación México Estados Unidos para la Ciencia (Fumec), 2021.

Proveedores se electrifican

México como quinto exportador de autopartes y sexto productor de autos ligeros a nivel mundial cuenta con una infraestructura productiva, logística y un know-how que es necesario aprovechar.

“Nuestra industria nacional de ensamble de vehículos ya está ahí, ya hay muchas empresas fabricando partes para vehículos eléctricos, y armadoras extranjeras fabricándolos en México. El estar inmersos en esas cadenas globales nos ha empujado a meternos rápidamente en esa industria”, asegura Ricardo Apaez, director de Innovación del Cluster Automotriz de Nuevo León (Claut).

El directivo considera que este no ha sido ni será un reto fácil, y probablemente no todas las empresas lograrán mantenerse en la misma posición de competitividad que tienen hoy en día suministrando a las plataformas de combustión interna.

Un informe de Deloitte que considera 19 grupos de componentes automotrices, prevé que 15 de esos grupos tendrán una disminución en el volumen de mercado. Los más afectados serán los componentes relacionados con los motores de combustión convencionales. Por ejemplo, las transmisiones caerán hasta 36% en volumen.

El informe advierte, en cambio, que los proveedores de transmisiones eléctricas y tecnología para baterías, deberán prepararse para una demanda que crecerá hasta 15 veces su volumen actual.

Al momento, de acuerdo con Ricardo Apaez, algunas empresas se han apalancado en los activos productivos con que cuentan (maquinaria, activos intelectuales, y la experiencia en manufactura de ciertos materiales) para encontrar nichos de partes, componentes y subsistemas del vehículo eléctrico donde podrían capitalizar sus capacidades.

Una de las actividades estratégicas del Claut es monitorear las tendencias y hace al menos seis años que empezó a dar seguimiento al tema de la electrificación. No están empezando de cero ahora que la electrificación se aceleró, a decir del directivo.

Hoy el Claut cuenta con poco más de 100 miembros y prácticamente la mitad de ellos ya están produciendo partes para vehículos eléctricos, están instalando líneas de producción para ello, o están en proceso de cotización de algún proyecto de electrificación.

Quizá Nemak es el caso más conocido de una empresa mexicana que ha encontrado acomodo en la proveeduría de autos eléctricos. Su negocio estaba 100% en el vehículo de combustión interna con cabezas de motor y monoblocks.

Lea también: Coahuila lidera implementación de Industria 4.0

Poco a poco hizo una transición a componentes estructurales y aprovechó su experiencia en manufactura de aluminio para, ahora, proveer carcasas de baterías, partes estructurales y componentes para motores eléctricos.

Su director general, Armando Tamez, dijo en noviembre pasado que su objetivo es alcanzar USD 2,000 millones anuales en facturación por componentes para el segmento eléctrico a partir de 2025.

Hay otras empresas como Katcon, fabricante de convertidores catalíticos y sistemas de escape, que diversificó su producción para fabricar componentes de fibra de carbono y otros materiales compuestos ligeros (kevlar, aramidas, etc).

Metalsa, especializada en chasises, también está metida en la movilidad eléctrica. En 2016, desarrolló una pick up 100% eléctrica para entender los requerimientos de un vehículo eléctrico. Desde entonces ha trabajado con armadoras para crear estructuras ligeras para este tipo de autos que requieren cargar un gran peso en baterías.

Ricardo Apaez, quien además tiene a su cargo el Driven Center, el centro de innovación del Claut, considera que las empresas con más oportunidad de migrar hacia componentes eléctricos son las que fabrican partes de aluminio y de plástico.

Las que tienen un reto más complicado son las que fabrican partes de acero o hierro porque en los vehículos eléctricos se busca la reducción de peso para quitarle carga al vehículo y hacer más eficiente el tren motriz.

Otro reto serán las inversiones para esta transición, pero también es una oportunidad para desarrollar tecnología propia y pasar de hacer solo manufactura a hacer diseño e ingeniería.

En el Driven Center, fundado hace seis años, el 30% de la capacidad de investigación se destinará al desarrollo de tecnologías propias, entre ellas para electrificación. Se espera aplicar una inversión de cerca de USD 5 millones para con bancos de pruebas, equipo para prototipos y otras tecnologías enfocadas en el vehículo eléctrico.

“Como una potencia en manufactura tenemos todo para seguir siendo un jugador relevante en la industria automotriz global”, confía Ricardo Apaez.

¿Cómo transitar al mercado eléctrico?: estas son algunas de las oportunidades que el Estudio de tendencias y prospectiva en vehículos eléctricos y el futuro de la cadena de valor automotriz, identificó para los proveedores automotrices en México frente al cambio tecnológico hacia vehículos eléctricos. Fuente: Fundación México Estados Unidos para la Ciencia (Fumec), 2021.

Oportunidades

Con la meta que la mayoría de las armadoras se ha fijado de ofrecer cientos de modelos eléctricos para 2030, a finales de la década todas van a requerir que sus proveedores fabriquen partes para autos eléctricos. Eso implica que al menos tres años antes estarán identificando proveeduría.

Para 2026 o 2027, las empresas mexicanas tienen que estar listas para incorporarse a este segmento de producción, es decir, eso significa que les quedan cuatro años para prepararse, advierte Carlos Meneses, coordinador del Programa Automotriz de la Fundación México-Estados Unidos para la Ciencia (Fumec).

Si bien los vehículos de combustión no van a desaparecer de inmediato, las empresas deben empezar a identificar oportunidades y diversificar sus capacidades en función del mercado de movilidad eléctrica.

“El futuro para México es lograr que estas empresas que ya tienen experiencia en sistemas de calidad automotriz, en logística automotriz, en procesos de alta calidad y confiabilidad tienen una gran ventaja para seguir en el mercado de autos eléctricos”, afirma el especialista.

Con Estados Unidos interesado en mantener en su territorio la producción de baterías y motores eléctricos, México quizá no tenga mucho que hacer ahí, pero puede aprovechar su liderazgo en producción de interiores, partes plásticas,  vestiduras y arneses, donde podrá mantenerse competitivo.

Carlos Meneses explica que lo primero que debe hacer una empresa es entender hacia dónde van sus clientes y evolucionar hacia allá, porque siempre será menos costoso seguir a un cliente que buscar uno nuevo.

“El punto es saber hacia dónde vamos, ver dónde está la oportunidad y hacer un plan de inversión para ir transitando hacia estos nuevos productos, nuevos procesos. Las empresas deben ser conscientes de que esto irá hacia lo eléctrico y deben prepararse para cambiar, definitivamente lo pueden hacer, ya lo han hecho y lo van a hacer de nuevo”, asegura.

En el Estudio de tendencias y prospectiva en vehículos eléctricos y el futuro de la cadena de valor automotriz, realizado por la Fumec, se advierte que en el sector metalmecánico es un hecho que habrá quienes salgan definitivamente del mercado.

Los proveedores de pistones, levas, válvulas, bujías, aceite y refrigerante, convertidores catalíticos y sistemas de escape, por mencionar algunos, deben buscar alternativas para mantenerse en la cadena automotriz.

Esas empresas deben utilizar su know-how técnico en procesos de forja, fundición, estampado, troquelado, maquinados de precisión, inyección de plástico, trazabilidad, incluso su certificación en IATF-16949 e ISO9001 para desarrollar nuevos tipos de partes para vehículos eléctricos.

“Una empresa que tradicionalmente hacía estampados de acero, por ejemplo, hoy debe capacitarse y estar lista para hacer estampados de acero de alta resistencia, acero AHSS, o aluminio, o sea, si el expertise de la empresa es el estampado, hacer ese pequeño salto a estampar aluminio, es posible”, comenta Ricardo Apaez, del Claut.

El directivo asegura que muchas empresas están en busca de proveedores más integrales, ya no les basta con que estampen una parte, quieren que hagan subensambles, que pongan soldaduras, remaches, tornillos, y esa es una oportunidad de negocio.

En el sector plástico -explica Carlos Meneses- si alguien estaba haciendo tanques de combustible, tendrá que buscar otra forma de trabajar. Si hacen interiores de plástico éstos seguirán siendo los mismos en muchos aspectos, pero muchos exteriores cambiarán totalmente.

Al no haber motor, los faros o luces traseras serán más grandes, se convertirán en un adorno del auto. Las empresas que hacían faros tendrán que encontrar maquinaria que les permita hacer faros más grandes y con formas caprichosas.

La industria de vehículos eléctricos también requiere que las empresas sean más flexibles, con procesos más rápidos para llegar más rápido al mercado, y un sistema logístico más avanzado. La digitalización y la Industria 4.0 serán la clave.

Pero el mercado de la electromovilidad también trae otras oportunidades, como menciona el especialista de Fumec. Las estaciones de carga serán un elemento clave en todos los países, tan sólo Estados Unidos requerirá 500,000 estaciones en los próximos años.

Los servicios informáticos y de entretenimiento serán otra alternativa para entrar en el mercado eléctrico, así como el mantenimiento que aunque será menor para un vehículo eléctrico, también se va a necesitar.

“El primer destino de nuestras fábricas es seguir fabricando autos de combustión interna para mercados no tan avanzados como Sudamérica y Centroamérica y eso nos va a dar un respiro. Pero el futuro es la electromovilidad y hay que mirar hacia allá”, afirma Meneses.

Y como destaca Ricardo Apaez, aún falta incentivar el surgimiento de startups relacionadas con la electromovilidad. Los autos eléctricos derribaron una barrera tecnológica que ahora puede ser aprovechada por nuevas empresas tecnológicas.

Inversión de vehículos eléctricos planificada hasta 2029. Fuente: Fundación México Estados Unidos para la Ciencia (Fumec), 2021.

Deja una respuesta

Tu dirección de correo electrónico no será publicada.

20 − nueve =